La semana pasada, el jueves 24 de abril, se llevo a cabo el
proceso eleccionario para escoger al nuevo Rector de la Universidad de
Tarapacá, dada la renuncia de quién hasta hace pocos meses decidió optar
por el cargo político de Intendente de la Región de Arica y Parinacota,
don Emilio Rodríguez Ponce, respaldando así al Gobierno de La Nueva Mayoría,
presidida por Michelle Bachelet. Del presente acto resultó electo el Dr. Arturo
Flores, quien en un curioso proceso, más parecido a un “plebiscito” cerrado y de
castas que a un proceso verdaderamente democrático (dado el hecho que fue el
único candidato a rector), gobernará la Universidad por un periodo de cuatro
años (2014 - 2018).
Como Colectivo AYNI no podemos sino expresar que, una vez más, y
a la luz de todos(as) nosotros(as), queda en evidencia la herencia cultural y
política de la dictadura militar, representada hoy en un proceso carente de
apertura democrática -siquiera en términos de una discusión genuina entre
académicos, trabajadores y estudiantes-, en espacios regionales y públicos como
éste. Las reglas y normativas impulsadas por viejo régimen, canalizadas
institucionalmente en términos ministeriales por los decretos con fuerza de ley
Nº2 y Nº150, que prohíben y anulan la participación de estudiantes, funcionarios no
académicos, y de casi la totalidad de la comunidad universitaria en este tipo
de procesos eleccionarios, deja manifiesta su actual vigencia institucional y
política, y por si esto fuera poco, la escasa promoción de un debate abierto
que permita aunar posiciones entre estudiantes, académicos y trabajadores ante
un acontecimiento tan importante como lo es la conducción del futuro Gobierno
Universitario, nos permite sospechar que hoy, a la luz de los hechos, existen
personas a las que parece acomodar el actual estado de cosas (o por lo menos, después
de casi veinticuatro años de transcurrida la dictadura militar, no han hecho
nada por cambiarla).
En un contexto político a nivel nacional en el que la discusión
sobre Educación gratuita y de calidad se ha abierto, tanto desde la sociedad
así como desde la institucionalidad estatal, en términos de promover el
fortalecimiento de la educación pública, extirpando el nefasto lucro de los
empresarios en el sistema educativo, y además, en el que las autoridades
ministeriales nacionales y regionales han manifestado su intención de llevar a
cabo dichos anhelos del la ciudadanía (aunque hasta la fecha nadie sabe cómo ni
de qué forma se va a llevar) como proyectos pilotos en las regiones extremas
-tal es el caso de la XV Región de Arica y Parinacota-, nos parece grave que no
exista pronunciamiento alguno sobre uno de los aspectos claves en cuanto a
gestión del rol público de los establecimientos educacionales, como la UTA por
ejemplo: La Democratización de las Universidades.
Pensar la Educación en términos de gratuidad y calidad, pero sin
democracia, nos parece un contrasentido tremendo, solo digno de las consignas y
pensamientos decimonónicos del despotismo ilustrado; “todo para el pueblo, pero
sin el pueblo”. No puede haber verdadero cambio si no se toca en los cimientos
la gran herencia cultural y política que nos dejara Pinochet (y es justo
decirlo: promovida posteriormente por los Gobiernos de la Concertación, tanto a
nivel nacional como regional), pues tenemos la profunda convicción de que sólo
ocurrirán las grandes transformaciones, sino nacionalmente, por lo menos en el
ámbito local, si el grueso de la comunidad es partícipe de los mismos, o sea;
si los estudiantes, los pobladores, los trabajadores, los ciudadanos del mundo
popular, etc., suman a dicho proceso sus anhelos, sus sueños y aspiraciones, en
un sentido colectivo, al alero de un nuevo proyecto educativo.
Los hechos ocurridos recientemente en la Universidad nos
permiten advertir la necesidad de posicionar la discusión sobre la
Democratización de nuestros espacios de estudios (para llegar a la necesaria
discusión sobre Co-Gobierno Universitario), cuestión de la que como Colectivo
nos hemos hecho cargo al promover dicho debate en nuestros Talleres de
Autoformación Política -abiertos a todos(as)los(as) estudiantes, y al público
en general-, no obstante que asumimos y advertimos la necesidad de que estos
esfuerzos sean mucho más redoblados por parte del estamento estudiantil, y en
un sentido amplio, por todos(as) quienes hagan suyos(as) los principios de las
Reformas Universitarias Latinoamericanas(1918 - 1968).
Saludamos a las Facultades, Escuelas, Carreras en general, que han
expresado su descontento frente al actual estado de cosas en la Universidad, y
hacemos un llamado al resto de la comunidad Universitaria a pronunciarse frente
a los acontecimientos recientes de elección de Rector. Creemos necesario y
urgente que las asociaciones colegiadas y federativas se pronuncien al
respecto, pero por sobre todo, que promuevan dinámicas que canalicen la
discusión, el debate, el sentir estudiantil frente a estos hechos, a fin de
conducir nuestra acción colectiva hacia una lucha que nos permita vencer a la
herencia cultural y política de Pinochet. La Federación de Estudiantes de la
Universidad de Tarapacá, las asociaciones de trabajadores y académicos, tienen
un rol clave que cumplir en todo esto, y esperamos que (a diferencia del silencio
pasivo que han mantenido algunas de ellas) hoy estén a la altura de los nuevos
tiempos.
Demora aún el día en que podamos decir al país que contamos con “…una
vergüenza menos y una libertad más…” en nuestras
Universidades, como dijeran nuestros(as) compañeros(as) estudiantes de 1918.
Pero ante las tiniebla que envuelve actualmente nuestra casa de estudio, es
necesario asumir la lucha histórica de nuestros(as) hermanos(as) latinoamericanos
–la lucha por la democratización de las universidades- para devolver estos
espacios verdaderamente abiertos al pueblo. Hasta ahora “…los
dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan…”, pero ya
llegará el día en que la dignidad de los estudiantes superará la aberrante
herencia de los tiempos siniestros y dictatoriales del pasado.
¡Arriba los(as) que luchan!
