ARICA MARKA, 21 de marzo de 2014.
Como Colectivo AYNI nos sumamos a la
movilización denominada “La Marcha de
todas las marchas” convocada por organizaciones sociales hermanas que luchan
junto a nosotros acá en Arica, haciendo
eco de una expresión que recorre a lo largo y ancho de todo Chile clamando por
justicia, dignidad e igualdad para nuestro(s) pueblo(s). La convocatoria a
nivel nacional, dentro de todas las demandas existentes, ha realzado una en
particular que muy probablemente aglutine a todas las demás juntas: La
necesidad de generar los cambios estructurales del país mediante una Asamblea Constituyente. Sin embargo, a
este respecto, como Colectivo quisiéramos hacer la siguiente salvedad para
referirnos a la cuestión de la Constituyente:
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Considerando
la necesidad de establecer una Asamblea Constituyente como el camino que debe
atravesar nuestro pueblo para conquistar sus demandas sociales (a diferencia de
otros que creen que con una simple
“Nueva constitución”, sin importar su origen, se soluciona todo), creemos que
esta debe ser, a per se, democrática,
abierta y directa. No puede ser concebida bajo el arbitrio oficial que hoy
rige en las leyes del Estado actual, porque estás leyes no son del pueblo; son
de los explotadores. La asamblea debe ser la expresión de máxima soberanía del
pueblo; por lo tanto, los enemigos de éste (los que han saqueado los recursos
naturales del país, los que han robado nuestra riqueza al amparo de las leyes,
sus partidos políticos, y la constitución que los protege, etc.) no pueden
tener representación en ella. La trampa de la Constituyente secuestrada en el
Parlamento, cuya clase política maneja a espaldas de la ciudadanía, traicionándonos
como tantas veces lo han hecho, no debe ocurrir bajo ninguna circunstancia. La
asamblea Constituyente será abierta y de cara al pueblo, o no será. La
Constituyente será democrática y popular, o no será.
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Sabemos
lo que significa luchar porque en las calles hemos dejado el sudor y la sangre
propia. La lucha por la Educación gratuita así lo ha demostrado durante años:
nuestros mártires (Menco, Gutierrez, etc.) así lo atestiguan. Por tal motivo,
la Educación es un punto importante que prioriza nuestras fuerzas, en tanto que
ésta es también parte relevante del soporte ideológico del actual sistema
capitalista chileno. No basta considerar a la Educación como un bien de
consumo. Por lo tanto, no basta analizarla sólo desde la perspectiva de la
gratuidad o lucratividad. Gratuidad sin Democracia es seguir reproduciendo el
mismo modelo educativo y mercantil, solo que gratuitamente. Cuando decimos
educación gratuita y democrática estamos pensando en los hombres y mujeres del
futuro con acceso libre a ella, en los trabajadores y trabajadoras que con sus
propias fuerzas construirán desde abajo el porvenir de nuestra patria. Si la
Constituyente requiere de un “nuevo ciudadano”, la Educación será nuestra
herramienta estratégica de lucha y emancipación.
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Por
estas mismas razones, nuestras demandas articuladas a nivel local como
pobladores del extremo norte de Chile, no pueden entramparse en peticiones que
a la larga nos sigan haciendo dependientes de la estructura centralista y
burocrática del régimen neoliberal. El Centralismo
que tanto daño nos ha hecho como habitantes de Arica es una expresión más de
todo el modelo capitalista que acapara sus recursos en las grandes metrópolis y
sobreexplota a las periferias. El así llamado “olvido de Arica” es una expresión más de este salvaje modelo
económico y político que expolia la fuerza
productiva de nuestra gente para luego abandonarla en la trágica
penumbra de la derrota. Por tal razón, si la crisis del régimen se hace cada
vez más latente, es imperioso que
nosotros y desde la periferia ariqueña y parinacotence socavemos la tumba del
modelo.
A pocos días de haber comenzado un nuevo
Gobierno de Michelle Bachelet, y ante un Programa de Gobierno que detrás de
todo su oportunismo y populismo debela las mismas posturas ambiguas y obsecuentes
al régimen, como Colectivo AYNI tenemos la profunda convicción de que sólo
desde nuestra propia praxis política -es decir; la gestación de nuestras
propias asambleas populares, nuestra lucha cotidiana en la calle, la
solidaridad entre hermanos de clase, etc.-, podremos triunfar en la batalla por
la dignidad. Sólo con fe en nosotros mismos construiremos pueblo libre y
soberano.
¡Arriba los que luchan!
